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4 pasos para gestionar emociones en cuarentena | COVID-19| María Gironés 2020


La vida nos puede cambiar en cuestión de segundos. Ya sea tomando decisiones, escuchando malas noticias o peor, una catástrofe (como una pandemia). Cuando la vida nos cambia tan de repente, es normal que tengamos ciertas resistencias. Seguimos mentalmente en aquel estado emocional y lugar físico en el que nos encontrábamos segundos antes de enterarnos que nos tenemos que mover (en el caso de la pandemia, claro). Así pasa también con las tareas que realizábamos. 

Habiendo dicho esto, puede ser que tanto tus pensamientos, emociones y tu cuerpo, se encuentren en “modo oficina”, estando sentado en la terraza de tu casa intentando pasar la cuarentena con tu libro favorito. Es difícil dejar ir las rutinas a las que estamos acostumbrados, sobre todo si nos vemos obligados a dejarlas.

Ante este choque (estado corporal y mental vs. realidad) podemos llegar a sentirnos tensos, intranquilos, como que tenemos muchísimo que hacer y no estamos haciendo nada. Es una sensación poco agradable, porque encima que miedo el coronavirus. Solo que es una emoción, se llama angustia.

En mi opinión la angustia es difícil, porque no sabes exactamente lo que te pica, por lo que no sabes dónde rascar o como solucionarlo. Lo único que se siente (al inicio al menos) es que “hay algo que anda mal”, algo incómodo, que te deja intranquilo.

Qué bueno que sabemos que las emociones están ahí por algo (si, incluso las negativas). La angustia solo te dice: “¡HEY! ¿Qué paso? ¿Cómo cambió todo tan rápido? ¿Qué hacemos? ¡No estoy a gusto!”

- “¿Qué hacemos?”-

Es cierto que les había dado una técnica para cambiar de estado emocional, es muy útil. Esa técnica utilizaba recuerdos para hacerlos sentir mejor, pero necesitamos algo más en este caso (si aun así quieren ver ese blog es: https://mariagirones.com/blogs/blog/como-estar-feliz-rapido-1-truco-para-cambiar-tus-emociones).

La angustia, así como otras emociones negativas se manejan mejor de la siguiente forma (son 4). Se las voy a enlistar, pero como lo prometido es deuda, les voy a dejar una lista más detallada y larga del punto #4. Empecemos.

#1 Reconocer y aceptar.

Reconocer una emoción, no es tarea fácil y tiene mucho que ver con tu inteligencia emocional. La manera más fácil es notar las manifestaciones físicas de una emoción. En el caso de angustia pueden ser:


  • Desesperación
  • Falta de aire
  • Sudoración (de la nada)
  • Tensión muscular
  • Fatiga
  • Resequedad en la boca
  • (a veces) nudo en el estomago
  • Mareos

Ok, ya reconociste tus síntomas físicos. Ahora hay que reconocer pensamientos y esa emoción. Tus mejores aliados para esto son lápiz y papel (y si tenés, tu psicólogo). Anota absolutamente todo lo que se te venga a la mente, por unos 10min (con temporizador o cronometro). Probablemente salgan inseguridades o preocupaciones por cosas que sabías que estaban ahí y por cosas que tal vez no te imaginaste. Pueden salir deseos, negaciones, regresiones, de todo.

Si no tenés a tu psicólogo a la mano, para poder trabajarlo (si lo tenés, ya no necesitas nada más), trata de ponerle un nombre a lo que sentís. No hay pena en aceptar que te sentís de cierta manera, como digo, tus emociones están para algo. De hecho, son un feedback inmediato de lo que estás viviendo. Reconocer una emoción, como digo, es difícil y te podés tardar, desde 1min a 1h tratando de ver realmente cómo te sentís, lo que pensas, dónde lo sentís. Las personas más sensibles no tendrán problema en identificar de inmediato el nombre de lo que están sintiendo: “angustia”. ¿De qué sirve saber el nombre, de todas formas?

#2 Hacelo consciente.

Sirve justo para esto. Pero “hacer algo consciente” no significa que lo reforces, para sentirlo o pensarlo más, significa descifrarlo.

Aquí sería interesante que leyeras lo que escribiste y veas lo que estás pensando, créelo o no, vas a empezar a atar tus propios cabos sueltos. A darte cuenta de por qué te sentís como te sentís y pensas como pensas. Tal vez te des cuenta que te sientes angustiado porque mentalmente sigues en tu trabajo y eso te preocupa, te tiene intranquilo; tal vez es familiar o te sentís poco productivo; tal vez estas desesperado por salir. El punto es descifrar lo más que podás, el cómo y el por qué. Para hacer aún mejor esto:

#3 Cuestiónate.

Ahora vas a sentir que das un necesario paso para atrás. Habiendo hecho los ejercicios, teniendo la consciencia de cómo pensás, hay que saber algo. El ser humano tiende a validar todos y cada uno de sus pensamientos, automáticamente. Es decir, solo por poder pensar, lo validamos (si, el ser humano es un poco narcisista).

Lo importante con esto es que, como seres pensantes, también podemos cuestionar esos pensamientos.  Así que cuestiónate qué tan real es un pensamiento que tenés cuando estás angustiado. Algo como “creo que después de esta cuarentena, me despiden, dejé demasiado trabajo pendiente” ¿Puede ser angustia? Si. ¿Es real? No necesariamente, todo el mundo dejo muchas cosas pendientes. Todos estamos en el mismo barco.

Muchas veces los pensamientos fatalistas y dañinos que surgen en estados emocionales negativos, nos dañan más de lo que nos ayudan. Vamos a la última.

#4 Detener o cambiar nuestro estado emocional y mental.

Cuando la angustia (o cualquier emoción negativa) surge, lo peor que se puede hacer es intentar callarla. Sin embargo, aun teniendo una emoción y un estado mental específicos, podemos realizar algunas actividades que le quitan el sentido a la emoción negativa, después de un rato.

Voy a enlistar algunas actividades y a hablar un poco de ellas, para que elijas una, como tener una carta bajo la manga (en los comentarios me podés poner cuál elegiste y por qué).

  • Meditar: Este es mi favorito. Es efectivo y rápido. En tan solo 10min de meditación (te lo recomiendo todos los días), puedes ver esos pensamientos, apreciarlos por un momento y dejarlos ir, para seguir con tu vida.

Te recomiendo que, estando sentado y con los ojos cerrados, hagas ejercicios de respiración para entrar en un estado más contemplativo de tu ser. Trata de inhalar 5 segundos, retener el aire por 5 segundos y exhalar por 5 segundos, imaginando un circulo (el aire debe fluir, no detenerse). Cuando lo hayas hecho suficientes veces como para estar cómodo, deja que tus pensamientos fluyan, cuando tengas uno, identifícalo, mételo en una nube (visualmente) y deja que la nube se vaya, tan rápido o tan lento como quieras, que te permita apreciar el pensamiento, sin juzgarlo.  

  • Hacer ejercicio: No hay nada mejor para detener o cambiar una emoción que haciendo una actividad física que disfrutes. Te empodera, te hace sentir productivo, te hace sentir sano y bien.

Con ejercicio físico, se mejora notablemente la ansiedad y la angustia (si lo haces periódicamente), así como los niveles de tensión.

  • Relajación: ¿Alguna vez has seguido una técnica de relajación guiada? Pues son buenísimas. En YouTube hay miles de relajaciones guiadas para todo tipo de propósitos y de todo tipo de duraciones.

No necesitas mucha atención para seguirlas y ayudan mucho a manejar los estados mentales y emocionales no deseados.

  • Estírate: una buena rutina de estiramiento al despertar (todos los días) baja el nivel de tensión de tu cuerpo y le manda la señal a tu cerebro de “¿por qué tan estresado? Estamos re bien” y encima te pone de muy buen humor.

A esto se le podría sumar consentirte de alguna manera. Una comida rica, una película que te guste y alguna actividad productiva.

  • Ocúpate: si estas angustiado porque no te sientes productivo y dejaste mucho en la oficina, ocuparte de cualquier manera es la solución. Conscientemente estarás mandando mensajes a tu cerebro de “Estamos aprovechando el tiempo, no estamos acostados holgazaneando”.

Te recomiendo algo productivo, como un curso, home office, leer, limpiar la casa, ordenar tu cuarto, hay tantas opciones.

 

El mejor consejo que te podría dar es que mentalmente dejes de ir donde “deberías” estar y te concentres en vivir este momento, vive en el presente.

 

Estos fueron los 4 pasos para gestionar emociones en cuarentena. Si necesitas más ayuda o te das cuenta que estas teniendo problemas, no dudes en escribirme. Si necesitas una sesión con gusto te ayudo: https://mariagirones.com/pages/psicoterapia o girones.mariamg@hotmail.com

Si quieres un poco más de información, estoy también a tu disposición por cualquiera de mis redes sociales (las puedes encontrar abajo). Nos vemos la otra semana o más pronto si sigues mis redes. ¡Bye!


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